jueves, 11 de septiembre de 2008

LAGUNA OZOGOCHE







TURISMO EN ALAUSI

INTRUDUCCION:




En la ciudad de Alausi se encuentra ubicado al sur de la provincia de chimborazo




El Desarrollo Turístico de las poblaciones básicamente depende de los atractivos sean naturales o culturales, su inventariación y la respectiva jerarquización (naturales), es así como se puede observar a nivel global el gran índice de visitas en países como España, Costa Rica, Australia e inclusive el nuestro propio en ciudades y sitios correctamente manejados y siguiendo las normativas establecidas por la Organización Mundial del Turismo (OMT). Ecuador, atravesado por la línea ecuatorial que hace que su territorio se encuentre dividido en dos hemisferios: El Norte y Sur, otorgándole así una posición única en el mundo. Las Cuatro Regiones Naturales: Costa, Sierra, Oriente y Región Insular. El país de la mega diversidad y posiblemente uno de los más ricos del planeta, gracias a sus grandes contrastes y su pequeño territorio, conjuga cuatro regiones naturales que ofrecen una inmensidad de suelos, climas, montañas, páramos, playas, islas y selva, que a la vez constituyen el hogar de miles de especies de flora y fauna. Ecuador no sólo es rico en naturaleza también es rico en su gente, pues su territorio es padre de varias nacionalidades indígenas con costumbres, idiomas y tradiciones múltiples. Alausí, encantador desde tiempos inmemorables, por sus calles que reflejan la riqueza en historia de este pueblo prodigioso, de gente amable y trabajadora, ostenta el título de PATRIMONIO CULTURAL DEL ECUADOR desde el 25 de Junio del año 2005 en que recibió oficialmente dicho acuerdo por parte del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, el cantón recibe mucho turismo extranjero por la presencia de la Nariz de Diablo, gran obra de Ingeniería bañada por el río Alausí, que se levanta majestuosa entre las cordilleras oriental y occidental, su clima templado, sus atractivos, las lagunas de Ozogoche, el mirador de San Pedro, el Cerro Danas entre otros, hacen de San Pedro de Alausí el pueblo mas lindo del mundo.


OBJETIVO:
Conocer el Inventario de los Recursos Turísticos Naturales y Culturales del cantón Alausí para impulsar el desarrollo del Área Turística en el lugar. Y

Identificar los Recursos turísticos tanto naturales como culturales dentro de los límites del cantón Alausí.
DESARROLLO:


Cuando una amiga me propuso la posibilidad de viajar a Ecuador, lo primero que le pregunté fue: ¿y qué es lo que hay para ver interesante en Ecuador?. Antes de mi viaje al país andino me caracterizaba por ser un poco susceptible ante algunos lugares que no conocía, o bien que, turísticamente hablando, no me resultaban conocidos. Al volver de Ecuador lo tuve claro: cualquier rincón del mundo te puede deparar infinidad de sorpresas.
Alausí es una pequeña ciudad que se encuentra en la parte superior del famoso ferrocarril de la Nariz del Diablo. La ciudad se encuentra vigilada por una enorme estatua de San Pedro. En ella podéis ver atractivas casas antiguas, algunas aún son las originales construcciones de adobe, sobre una línea de calles empinadas. Los mejores meses para visitar Alausí son de junio a diciembre, ya que la temporada de lluvias la cubre de nubes negras, y las vistas disminuyen.
Subiendo la empinada colina en la que se sitúa Alausí se halla la estatua de San Pedro. Desde allí tendréis la posibilidad de admirar hermosas vistas del valle. A medida que subís las calles empinadas veréis hermosas tiendas de artesanía local, como los famosos sombreros, o souvenirs del ferrocarril, marionetas de dedo, tejidos de punto, y los deliciosos helados sabor taxo.
Eso sí, traeros ropa de abrigo para el paseo en tren hasta Alausí, ya que la ciudad se halla a más de 2340 metros de altitud. La enorme pared de roca que baja desde Alausí, conocida como la Nariz del Diablo, dio nombre a la línea de ferrocarril más conocida en Ecuador. Se comenzó a construir en 1899 en la costa de Guayaquil, y el tren llegó hasta Alausí en 1902. La línea de ferrocarril continuó a través de Riobamba y llegó a Quito en 1908.
















El viaje en tren a través de la Nariz del Diablo se usa hoy como un destino turístico por el país, a unos precios asequibles, aunque no tanto para los ecuatorianos, la verdad. El tramo de la vía férrea ofrece espectaculares vistas y es un viaje muy popular para los turistas. No os asustéis si véis a muchos de los viajeros subidos en el techo del tren, es algo natural.
La Nariz del Diablo parte de Alausí todos los miércoles, viernes y domingo, a las 11.00 horas, volviendo a la ciudad dos horas más tarde. El horario puede cambiar, sobre todo los días festivos. Desde Quito se puede reservar un viaje a través de cualquier agencia de viajes, comprando los billetes con antelación, ya que se suelen vender bastante. El precio está en 7 dólares con 80 para el viaje por la Nariz del Diablo. Si queréis continuar hasta Riobamba, hay que pagar 3 dólares con 40 más.
El tren de Riobamba parte en torno a las 07.00 horas los miércoles, viernes y domingos, a un precio de 11 dólares el trayecto hasta Alausí. Desde Alausí se puede tomar un autobús de vuelta , o pagar un suplemento adicional de 3 dólares con 40 para regresar a Riobamba en el propio tren. La oficina de billetes de Riobamba está abierta desde las 06.00 horas, fundamentalmente los días en los que el tren está funcionando.
El autobús de Quito a Alausí tarda unas 5 horas y media. Es posible que tengáis que cambiar de coche en Riobamba, desde donde hay un trayecto de 2 horas hasta Alausí. Si viajáis desde Quito, pasaréis por la ciudad de Salcedo, entre Latacunga y Ambato. Os lo digo porque en Salcedo se preparan unos famosos helados, sobre todo el de rayas, con diferentes sabores. A veces los vendedores suben al autobús, o los ofrecen a través de las ventanillas en la parada de algún cruce.












Ozogoche: su paisaje y rituales lo consolidan como destino turístico
Carlos Campaña.









El misterioso suicidio de los pájaros cuvivíes en las lagunas de Ozogoche, en Chimborazo, volvió este año con su tradicional velo de inquietudes.El pasado 19 de septiembre, la primera persona que vio a los cuvivíes muertos fue Feliciano Bejarano. Fue el viernes por la mañana, poco después de las 10:00.


A esa hora Bejarano llegó hasta la laguna Verdecocha, luego de caminar unos 10 kilómetros desde el pequeño poblado de Ozogoche, por un pantanoso sendero en las interminables montañas del Parque Nacional Sangay.Llegar a Ozogoche es fácil, 55 kilómetros le separan desde Alausí caminando por una carretera lastrada hacia el noreste. Lo difícil es observar el suicidio de los cuvivíes en las lagunas del sector ya que ese fenómeno sucede en la noche."Este año las aves llegaron a tiempo y como tantos otros, en la noche. Las bandadas pasaron chillando en la oscuridad, ese fue el aviso. Nunca se atrasan, el arribo es desde el 15 de septiembre hasta el 30 del mismo, solo Dios sabe por qué se matan".Esas palabras las dijo Bejarano, un hombre de 42 años, en buen estado físico, aunque a punto de perder la visión en su ojo derecho, pues en una travesura a los 12 años se clavó la punta de un cuchillo en el iris. En el sector existen más de 60 lagunas, pero los cuvivíes aparecen muertos en Verdecocha y en el extremo oriental de la Cubillín, mencionó Luis Cajilema, otro habitante de Ozogoche, quien prefirió quedarse en el calor de su choza por la pertinaz llovizna y la bruma en la zona.Eso no fue un impedimento para Bejarano. El viernes 19 despertó a las 04:30 con el canto del gallo, prendió el mechero del candil que reposaba sobre el parante derecho del espaldar de la cama y se vistió.María Josefina García, su esposa, continuó dormida, abrazada a su pequeña hija que procrearon hace un año.De un solo soplo apagó la débil luz, abrió la puerta y caminó en la penumbra unos 20 pasos, hasta otra pequeña vivienda y allí despertó a su hija María Narcisa de 9 años. Ella se animó a acompañarle en esa larga travesía.Mientras Bejarano desataba al asno que permanecía junto al corral de los borregos, María Narcisa retiró las cuatro tablas que servían como puerta de la cocina y recogió una funda de habas tostadas y unos cuantos pedazos de panela. Esos alimentos fueron el desayuno y el almuerzo de las dos personas.Juntos se alejaron de su morada. Bejarano sobre el asno y la niña bien agarrada al padre, el jinete. Entre tanto, los 180 habitantes de Ozogoche continuaban en un profundo sueño, sumidos en la oscuridad y soñando, tal vez, que algún día tendrían energía eléctrica.Para cuando el sol les dio el encuentro ya llegaron a la laguna Yanahurco, empapados por la lluvia que los acompañó en la madrugada. Al asno le dejaron allí. En adelante debieron caminar lento por los pantanos y cruzar varios ríos. "Aunque es un sendero conocido hay que transitarlo con cuidado, uno nunca sabe en dónde se puede enterrar".La menor sacó las habas de una pequeña shigra, cada uno agarro un puñado y aceleraron el paso. Luego de cinco horas de viaje divisaron la laguna Verdecocha, que forma parte del sistema lacustre de Ozogoche. Para entonces había poca neblina. Bejarano descendió lento y en silencio. María Narcisa se quedó unos cuantos metros más arriba, oculta en el pajonal. La idea era verificar si los cuvivíes estaban allí pero vivos, no fue así. Había que fijarse muy bien para encontrar a los pájaros suicidas, porque su color café oscuro se confunde con parte de la naturaleza y el agua. "Casi siempre, las aves se clavan en el centro de la laguna y las frías olas las acarrean a las orillas y allí flotan, todas muertas".En ese momento, Bejarano gritó para que bajara su hija. María Narcisa miró a su alrededor y empezó a recoger las aves que quizá fallecieron la noche anterior. El campesino las examinó con minuciosidad. "Son igualitas a las del año pasado", murmuró.Aunque Bejarano es analfabeto, las cuentas no le fallan. "Era una bandada de 80, cada año llegan menos", dijo.El costal de plástico se llenó con 30, suficientes aves para la alimentación de una semana de los siete miembros de la familia Bejarano.El resto de aves las recogieron Francisco y José, los hijos mayores de Bejarano, quienes llegaron pasado el mediodía. El hallazgo lo repartieron con los vecinos.El retorno fue igual de cansado y todavía más con un peso en la espalda. Al atardecer, los dos viajeros entraron en el pueblo. Aquel día, ninguno de los vecinos se enteró de lo sucedido, sino hasta la mañana siguiente.Bejarano aprovechó el sábado para descansar. Caminó hacia un baúl que le dejó de herencia su abuelo y sacó un acordeón que compró en 800 000 sucres hace nueve años; entonces entonó varias melodías de la Sierra.Al son de la venada, música tradicional en la zona, su esposa, María Josefina García, desplumó a los primeros cuvivíes y preparó una sopa.En ese instante llegaron los primeros turistas; ellos se hospedaron en las cabañas de Zula, una comuna vecina a 10 kilómetros más arriba de Ozogoche y un sitio de paso obligado para las lagunas.Las tres cabañas fueron construidas con el apoyo del Centro de Desarrollo Humano, Difusión e Investigación (Cedis). Invirtieron 35 000 dólares y allí funciona una cocina general y un salón para vender artesanías como fajas, gorras, llaveros, entre otras cosas. Así, los 2 500 indígenas de Zula cambiaron la incipiente agricultura por el turismo."Lo que importa es que lleguen los turistas, es un beneficio para todos", concluyó Bejarano, al tiempo que masticaba la carne de cuviví.Para el domingo 21 los comuneros del sector participaron en un festival con danza y música junto a la laguna Cubillín. Allí, Bejarano se colocó dos cuvivíes en forma de collar y tocó el bombo en un grupo local, de esa forma todos los asistentes pudieron conocer a la mítica ave, que todos los años se suicida en el agua.
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presentaciones de powerpoint



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